El metro es un lugar salvaje, donde la única ley que aplica es la de la supervivencia del más gandalla o al menos eso es lo que parecen pensar los usuarios a ante la posibilidad de agandallarse un lugar hacen uso de empujones saltos y otros tipos de artimañas.

Aquí no importa la edad la posición social ni la religión que ejerzas aquí es agandallar o ser agandallado. En mis 24 años me ha tocado ser espectador de miles de técnicas de agandallamiento distintas, algunas más gandallas que otras, algunas que de plano si son una reverenda ma&@€$ y estoy seguro que habrá quien allá visto muchas más, a fin de cuentas yo uso el metro relativamente poco.

Y a pesar de que este submundo del transporte público tiene su lado negativo, la verdad es que puede ser incluso un lugar divertido. Seguramente muchos estarán pensando que tanto viaje en metro me ha dejado mal de mis facultades mentales y si bien no niego la posibilidad de que eso sea cierto debo decir que tampoco creo equivocarme.

Verán, hace algunos años cuando estudiaba en la vocacional, nuestro transporte principal era el metro, nos reuníamos todos enfrente de las taquillas en la estación cuatro caminos y mientras esperábamos a toda la banda no faltaban las bromas, las conversaciones sin sentido o incluso esas platicas serias sobre líos amorosos o problemas familiares, era sin duda una buena época.

Recuerdo con mucho cariño aquellas viejas travesías a museos, teatros, cines, bares y obvio la casa de algunos integrantes de la banda. Eran momentos de relajación total, no faltaban las risas producto de bromas y travesuras diversas,  siempre reíamos, incluso cuando nos tocaba viajar en estado “embutido” cuando nos desplazábamos en horas pico, a pesar del calor, los empujones e incluso uno que otro golpe, era divertido, era divertido por que era con la banda.

Tanto era nuestro uso del metro que recuerdo perfectamente el día de nuestra graduación de la voca, como usualmente se realiza (o hacía) el evento fue en “el queso” (el auditorio del IPN campus Zacatenco), obviamente todos íbamos trajeados, con nuestras mejores ropas y hasta bañados, todo era “elegancia” ese día, mas cuando llego el momento de retirarse en vez de dirigirnos a algún restaurante elegante usando como medio de transporte algún automóvil o taxi tomamos la decisión de usar ese maravilloso servicio, era muy divertido ver la expresión de la gente al ver a un montón de adolescentes arreglado, bañados y perfumados haciendo uso del metro como si de cualquier otro día se tratara, mas si esto les parece poco les he de “presumir” nuestra gloriosa comida que consistió en una pizza y refresco personal dentro del metro tacuba 😛 la imagen debe de haber sido muy graciosa ya que la gente nos veía asombrada y sonriente.

Hoy los tiempos han cambiado, la banda casi nunca se reúne y cuando lo hacemos ya no nos reunimos en la taquilla del metro, algunos ya ni se transportan en el, mas yo sigo recordando esas viejas aventuras, esas platicas de todo tipo, esas horas esperando a que todos llegaran, puedo decir sin duda que esos golpes empujones y apretujamientos recibidos si bien no han sido gratos bien han valido la pena, por que no hay nada como salir con la banda y hacer bromas y travesuras y por que no, a veces incluso… agandalladas =P

A long time ago...

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