Pues bien en el post anterior hablaba acerca de que me iría de viaje, ciertamente estaba algo emocionado y es que no todos los días este pingüino sale de la ciudad olvidándose de todo.

El hecho es que por razones ajenas a mi control (y el de mi amigo) el viaje tendrá que ser pospuesto por tiempo indefinido, no solo por el suceso ocurrido en esta ocasión, sino también, debido al nuevo proyecto que estoy comenzando (un proyecto escolar que consumirá la mayor parte de mi tiempo), lo cual me lleva inevitablemente a pensar en que, si hubiera tomado la decisión de planear todos y cada uno de los detalles (compra de boletos, reservaciones de hotel, etc) realmente me hubiera desilusionado por no ir.

No puedo negar que el hecho de quedarme en la Ciudad de México y sin posibilidades de organizar algo (ya todo el mundo tiene sus planes) es un tanto aburrido, pero no pasa de ahí, simplemente lo vi como un “ahh ok, ni pedo así es la vida”.

Es de esta manera que llegue a la conclusión de que realmente es bueno no hacer muchos planes 😛 por que los eventos desafortunados ocurren y por muy bueno que sea tu plan no es a prueba de fallos, en fin, disfrutemos de la vida y no nos preocupemos de mas 😉

Siguiendo en ejemplo de uno de mis ídolos…

“No pienso nunca en el futuro porque llega muy pronto.”
Albert Einstein